Agosto 2026.-
El verano es la época del año en la que la higiene alimentaria se vuelve más crítica. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos y coinciden con una mayor actividad en hostelería, colectividades y producción alimentaria.
En 2024, la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica registró 314 brotes de salmonelosis en España, con el 57% concentrado entre julio y octubre. Los estudios epidemiológicos europeos observan que por cada grado de aumento de temperatura, los casos de salmonelosis pueden crecer entre un 5% y un 10%.
Un protocolo de limpieza y desinfección en la industria alimentaria bien estructurado es la primera línea de defensa frente a esa amenaza.
Y dentro de ese protocolo, el formato del desinfectante que se elige afecta directamente a su eficacia, su trazabilidad y su control.
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ToggleQué es el protocolo de limpieza y desinfección en la industria alimentaria
Un protocolo de limpieza y desinfección es el documento que describe qué se limpia, cuándo, cómo, con qué producto y quién es el responsable en cada punto del proceso productivo. En la industria alimentaria, este protocolo forma parte del sistema de prerrequisitos sobre el que se construye el APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico), regulado por el Reglamento (CE) 852/2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios.
Sin una base higiénica sólida y documentada, cualquier medida de control posterior pierde efectividad, y la empresa queda expuesta en una auditoría sanitaria.
Un protocolo completo debe recoger, para cada área o equipo, los siguientes elementos:
- La zona o el equipo objeto de limpieza.
- El responsable de ejecutar la tarea.
- La frecuencia de realización (tras cada producción, diaria, semanal o mensual).
- El método paso a paso con diluciones, temperaturas y tiempos de contacto.
- El producto a utilizar con su registro biocida.
- El registro de verificación y las acciones correctoras en caso de desviación.
Las fases del protocolo de desinfección en la industria alimentaria
Un protocolo de limpieza y desinfección eficaz siempre sigue el mismo orden de fases. Alterarlo o saltarse alguna compromete el resultado final.
Fase 1: limpieza en seco y retirada de materia orgánica
La presencia de materia orgánica (restos de alimentos, grasa, proteínas) neutraliza la acción del desinfectante antes de que pueda actuar. La limpieza en seco elimina los residuos sólidos gruesos y es el paso previo imprescindible para que las siguientes fases funcionen.
Fase 2: limpieza húmeda con detergente
Una vez retirada la suciedad gruesa, se aplica agua a presión o detergente para eliminar la suciedad adherida en superficies, equipos y utensilios. El tipo de detergente depende del tipo de suciedad predominante en cada área (grasa, proteína, mineral).
Fase 3: aclarado previo
Antes de aplicar el desinfectante, es necesario aclarar para eliminar los restos de detergente. Los residuos de detergente pueden interferir con la acción del agente desinfectante y reducir su eficacia.
Fase 4: aplicación del desinfectante y tiempo de contacto
Es el punto crítico del protocolo. El desinfectante debe aplicarse a la dilución exacta indicada por el fabricante y mantenerse en contacto con la superficie durante el tiempo especificado. Una dilución incorrecta, ya sea por exceso o por defecto, es un fallo de control documentado en el APPCC que debe registrarse y corregirse. Este es precisamente el punto en el que el formato del desinfectante marca la diferencia, como se detalla en el siguiente apartado.
Fase 5: aclarado final con agua de consumo
En todas las superficies que vayan a entrar en contacto con alimentos, el protocolo exige un aclarado final con agua apta para el consumo humano. Omitir este paso puede dejar residuos del agente desinfectante en la superficie y comprometer la seguridad del producto final.
Fase 6: verificación y registro en el plan APPCC
El protocolo no termina con la desinfección. Cada operación debe quedar registrada: qué superficie, qué producto, qué dilución, quién lo aplicó y cuándo. Este registro es el elemento que permite demostrar el control ante una inspección y detectar desviaciones sistemáticas antes de que se conviertan en un problema.
Cómo desinfectar el agua sin usar cloro líquido
El cloro líquido es el desinfectante más habitual para piscinas, pero tiene tres inconvenientes que lo hacen poco práctico para una piscina hinchable de jardín: huele fuerte, es difícil de dosificar sin medir y puede salpicar al manipularlo. Para una piscina pequeña de uso familiar, hay una alternativa más cómoda y segura: las pastillas desinfectantes.
Las Pastillas Zampool de Orache están desarrolladas específicamente para la desinfección del agua en piscinas hinchables infantiles en entorno doméstico. Cumplen la norma UNE-EN 1040 de actividad bactericida y están registradas en el Ministerio de Sanidad con el número 18-60-09375. El bote de 32 pastillas tiene un precio de 14,95 € y está disponible en la tienda online de Orache.
Paso 1: calcula cuántas pastillas necesitas
La dosis es de 2 pastillas por cada metro cúbico de agua, es decir, por cada 1.000 litros. Si tu piscina tiene 500 litros, necesitas 1 pastilla. Si tiene 2.000 litros, necesitas 4. La mayoría de piscinas hinchables medianas para uso familiar están entre 500 y 2.000 litros: consulta las instrucciones del fabricante o el volumen indicado en el packaging para calcular la dosis exacta.
Paso 2: disuelve la pastilla en un recipiente aparte
Importante: nunca eches la pastilla directamente a la piscina. El contacto del producto concentrado con el material hinchable puede dañarlo. Introduce la pastilla en un cubo o recipiente con agua y espera a que se disuelva completamente, lo que tarda unos minutos. Verás cómo efervece y el agua del recipiente toma color.
Paso 3: vierte la mezcla repartida por toda la piscina
Una vez disuelta, vierte el contenido del recipiente en la piscina repartiéndolo por distintos puntos para que se distribuya bien por todo el volumen de agua. Ya está: agua desinfectada, sin olor agresivo, sin mediciones complicadas y sin riesgo de salpicaduras.
Por qué el formato sólido mejora el control del protocolo frente a la lejía líquida
El formato del desinfectante que se incorpora al protocolo no es un detalle secundario. Afecta a la reproducibilidad de las diluciones, a la seguridad del personal y a la trazabilidad del registro. El formato sólido en pastilla resuelve problemas concretos que el líquido tradicional arrastra.
Dosificación exacta: menos errores entre turnos y mejor trazabilidad APPCC
Cada pastilla desinfectante libera una dosis conocida y reproducible. Con la lejía líquida, la dilución a ojo genera sobredosificación (mayor coste, riesgo de residuos y corrosión de equipos) o infradosificación (desinfección insuficiente). Ambos son fallos de control que deben documentarse en el APPCC. El formato en pastilla elimina esa variabilidad y simplifica la formación del personal, especialmente en entornos con alta rotación de turnos.
Estabilidad de la solución: el líquido pierde cloro activo, la pastilla no
Las soluciones de hipoclorito líquido pierden cloro activo con el tiempo, la exposición a la luz y el calor. Una solución preparada al principio del turno puede tener una concentración significativamente inferior al final. El formato sólido en pastilla permite preparar la solución en el momento de su uso, garantizando la concentración correcta en cada aplicación.
Seguridad laboral: sin salpicaduras ni manipulación de concentrados corrosivos
Trasvasar y manipular lejía líquida concentrada implica riesgo de salpicaduras y exposición a vapores. El formato sólido elimina ese riesgo: no hay derrames, no hay vapores en la manipulación y la preparación de la solución es más segura para el operario, con guantes como única medida de protección necesaria.
Logística y almacenamiento: menos volumen, menos residuos, mismo rendimiento
Un bote de pastillas desinfectantes equivale a 6 litros de lejía líquida. Menos plástico, menos peso en el almacén, más unidades por palé y menor huella logística sin renunciar al rendimiento desinfectante.
Eficacia certificada: UNE-EN 13697 y UNE-EN 14476 con registro HA
El formato sólido no implica renunciar a potencia. Los desinfectantes en pastilla para industria alimentaria deben cumplir la misma normativa que los líquidos: la UNE-EN 13697 para actividad bactericida y fungicida en superficies de productos alimenticios, y la UNE-EN 14476 para actividad virucida. Y, en España, el Reglamento (UE) 528/2012 exige que cualquier desinfectante para superficies en contacto con alimentos (Tipo de Producto 4, TP4) cuente con el registro biocida del Ministerio de Sanidad (número de registro HA).
CleanPill HA: el desinfectante en pastilla de Orache para la fase de desinfección alimentaria
Para la fase 4 del protocolo, Orache fabrica las Pastillas Desinfectantes para Industria Alimentaria CleanPill HA, registradas en el Ministerio de Sanidad como producto biocida con el número 16-20/40/90-07974-HA.
Su fórmula actúa frente a los microorganismos más frecuentes en entornos alimentarios: salmonella, listeria y E. coli, con desinfección completa sobre bacterias, hongos, virus y esporas. Cumple la UNE-EN 13697 (actividad bactericida y fungicida en superficies de productos alimenticios) y la UNE-EN 14476 (actividad virucida).
La dosificación es precisa y reproducible: una pastilla por cada 10 litros de agua para materiales, equipos industriales y útiles de limpieza (mopas, trapos y bayetas), y un cuarto de pastilla por cada 10 litros para lavado de vajilla. Aplicar siempre en ausencia de alimentos y con aclarado final con agua de consumo.
Está indicado para salas de preparación, líneas de envasado, cámaras frigoríficas, obradores, cocinas industriales, supermercados, bodegas, carnicerías, fábricas de embutidos e industrias cárnicas. Disponible en formato de 500 g y 1 kg; un bote equivale a 6 litros de lejía líquida.
¿Cuándo añadir refuerzo virucida al protocolo?
En determinadas situaciones (zonas de alta carga microbiana, brotes, procedimientos de limpieza terminal o protocolos reforzados de seguridad alimentaria), el protocolo puede requerir un desinfectante con mayor potencia virucida.
Las Pastillas Desinfectantes Virucida de Orache eliminan el 99,9% de virus y bacterias y cumplen la UNE-EN 14476, con actividad avalada frente a virus de referencia como SARS Coronavirus, Poliovirus tipo 1, Adenovirus tipo 5, Norovirus murino y Ébola. El Norovirus murino es especialmente relevante como cepa de referencia en entornos alimentarios, ya que el norovirus es uno de los principales virus de transmisión alimentaria a nivel mundial.
Dosificación: 3 pastillas en 1 litro de agua. Tiempo de contacto: 60 minutos. Aclarado posterior con agua potable. Un bote de 160 g equivale a 6 litros de lejía.
Errores frecuentes en los protocolos de desinfección de la industria alimentaria
Los fallos más habituales en la aplicación del protocolo no suelen ser de producto, sino de procedimiento:
- Diluir a ojo con producto líquido. La principal causa de infradosificación e infradosificación en entornos con varios turnos y operarios diferentes. El formato en pastilla resuelve este error de raíz.
- No retirar la materia orgánica antes de desinfectar. Es el error más costoso: la materia orgánica neutraliza el agente activo antes de que pueda actuar sobre los microorganismos. Una superficie sucia nunca queda desinfectada, aunque se haya aplicado producto.
- No respetar el tiempo de contacto. Aclarar antes de que el producto haya actuado durante el tiempo especificado equivale a no haber desinfectado. El tiempo de contacto no es orientativo: es el parámetro validado por la normativa UNE-EN.
- Usar lejía almacenada o degradada. La lejía líquida pierde cloro activo con el tiempo, el calor y la exposición a la luz. Una botella abierta y almacenada semanas puede tener una concentración residual muy inferior a la indicada en la etiqueta.
- No aclarar las superficies en contacto con alimentos. El aclarado final con agua de consumo es obligatorio en todas las superficies que vayan a entrar en contacto con alimentos. Omitirlo puede dejar residuos del agente desinfectante en la superficie.
- No registrar las operaciones. Sin registro no hay trazabilidad. Y sin trazabilidad, el protocolo no cumple con los requisitos documentales del sistema APPCC.
Preguntas frecuentes sobre el protocolo de limpieza y desinfección en la industria alimentaria
¿Qué debe incluir un protocolo de limpieza y desinfección APPCC?
Un protocolo de limpieza y desinfección APPCC debe recoger para cada zona o equipo: la descripción del área, el responsable, la frecuencia, el método paso a paso (con diluciones, tiempos de contacto y técnica de aclarado), el producto con su número de registro biocida y el sistema de verificación y registro de cada operación.
¿Qué registro debe tener el desinfectante que use en mi empresa alimentaria?
En España, cualquier desinfectante utilizado en superficies en contacto con alimentos debe contar con el registro biocida del Ministerio de Sanidad, identificado con el código HA (número de registro del tipo 16-20/40/90-XXXXX-HA). Este registro acredita que el producto ha sido evaluado y autorizado conforme al Reglamento (UE) 528/2012.
¿Son mejores los desinfectantes en pastilla que los líquidos en un protocolo APPCC?
Para la gestión del protocolo APPCC, el formato en pastilla ofrece ventajas técnicas concretas: dosificación exacta y reproducible, mayor estabilidad de la solución al prepararse en el momento de uso, menor riesgo de errores entre turnos y mejor trazabilidad del registro. En términos de eficacia, ambos formatos pueden cumplir las mismas normativas UNE-EN si están correctamente registrados.
¿Con qué frecuencia hay que desinfectar en la industria alimentaria?
La frecuencia depende de cada área y proceso, y debe quedar establecida en el propio protocolo. Como regla general, las superficies en contacto directo con alimentos deben desinfectarse después de cada uso o turno de producción. Las zonas de menor riesgo pueden seguir una frecuencia diaria o semanal, siempre documentada.
¿Hay que aclarar el desinfectante en superficies en contacto con alimentos?
Sí. En todas las superficies que vayan a entrar en contacto con alimentos, el protocolo exige un aclarado final con agua apta para el consumo humano, independientemente del tipo de desinfectante utilizado. Omitir este paso puede dejar residuos del agente activo y comprometer la seguridad alimentaria del producto final.
Mejora tu protocolo de desinfección con Orache
Orache es un fabricante español con más de 16 años de experiencia en soluciones de higiene profesional, con laboratorio propio y productos registrados en el Ministerio de Sanidad. Si buscas incorporar a tu protocolo de limpieza y desinfección un desinfectante en pastilla con registro biocida HA, eficacia certificada y dosificación exacta para el control APPCC, el equipo de Orache puede ayudarte a encontrar la solución más adecuada para tu empresa.
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